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Gestión discrecional de carteras: delegar decisiones sin dejar de estar informado

Una cartera de inversión no es algo estático. A medida que cambian los mercados, el plazo de la inversión o las circunstancias personales, puede necesitar ajustes para seguir alineada con los objetivos del inversor y su tolerancia al riesgo.

Sin embargo, no todas las personas tienen el tiempo o los conocimientos para tomar cada decisión. Para esos casos existe la gestión discrecional de carteras: un servicio que permite delegar la gestión de una cartera en una entidad autorizada, bajo un contrato y unos criterios definidos de antemano.

Qué significa delegar la gestión

La palabra “discrecional” puede generar dudas. No implica que la entidad pueda actuar sin límites, sino que, una vez firmado el mandato de gestión, puede tomar decisiones de inversión en nombre del cliente sin solicitar autorización para cada operación concreta.

Por ejemplo, puede comprar, vender o ajustar activos dentro de la cartera, siempre respetando el perfil del inversor, la estrategia acordada, los límites pactados y la normativa aplicable.

A diferencia de contratar un producto aislado, este servicio se enfoca en una cartera completa. Esa cartera puede incluir fondos de inversión, renta fija, renta variable u otros instrumentos adecuados al cliente.

El punto de partida: conocer al inversor

Antes de gestionar la cartera, la entidad debe conocer al inversor. Para ello realiza un análisis de idoneidad, que recoge información sobre sus conocimientos financieros, experiencia previa, situación económica, objetivos,
horizonte temporal, necesidades de liquidez y tolerancia al riesgo.

Este paso es clave porque no todas las personas invierten por el mismo motivo. Algunas buscan preservar capital, otras aceptan más oscilaciones para intentar obtener rentabilidad a largo plazo y otras pueden necesitar disponer del dinero en una fecha concreta. Por eso, el perfil de riesgo debe revisarse si cambian las circunstancias
personales o los objetivos.

Qué decisiones toma la entidad gestora

En una cartera gestionada, la entidad aplica la estrategia acordada. Esto puede incluir seleccionar activos, decidir cuánto peso tiene cada tipo de inversión, ajustar la cartera cuando cambia el mercado o rebalancearla para que no se aleje del perfil definido. 

La diversificación es una de las ideas centrales. Al repartir la inversión entre distintos activos, sectores o zonas geográficas, se busca evitar que toda la cartera dependa de un único factor. Aun así, diversificar no elimina el riesgo: las inversiones pueden subir o bajar de valor y no existe garantía de rentabilidad.

Gestión discrecional y asesoramiento financiero no son lo mismo

En el asesoramiento, la entidad propone recomendaciones personalizadas, pero el cliente decide si las acepta. En la gestión discrecional, el cliente delega la decisión dentro del marco pactado.

Esto no implica que el inversor cuente con menos información . La e ntidad debe explicar la estrategia y facilitar comunicaciones periódicas para que el inversor pueda conocer cómo evoluciona su cartera.

En definitiva, delegar la gestión no implica perder de vista la inversión. El inversor sigue siendo clave a la hora de definir sus objetivos, mantener actualizada su información y comprobar que la cartera sigue encajando con sus circunstancias. Por ello, a ntes de contratar este servicio, es recomendable revisar la documentación oficial, entender los costes y riesgos asociados y plantear cualquier duda a la entidad.
 

Información importante

Comunicación de marketing. Este contenido tiene finalidad informativa y educativa y no constituye asesoramiento financiero, recomendación de inversión ni oferta de contratación de productos financieros. La gestión activa no garantiza mejores resultados y puede obtener una rentabilid ad inferior a la de un índice de referencia o a la de otras estrategias. Toda inversión en mercados financieros conlleva riesgos y puede implicar la pérdida parcial o total del capital invertido. La información aquí contenida no sustituye la documentación legal del producto correspondiente.

Antes de tomar una decisión de inversión, consulte el folleto y el Documento de Datos Fundamentales (KID) del producto, disponibles en español en la ficha del fondo en nuestra web.