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Gestión activa: qué es, cómo funciona y qué riesgos implica

Agosto es, para muchos inversores, un mes para hacer una pausa, viajar o desconectar del día a día. Sin embargo, los mercados financieros siguen evolucionando: pueden cambiar las bolsas, los tipos de interés, la inflación, las divisas o la renta fija. 

En este contexto, la gestión activa es una de las formas disponibles de gestionar una cartera. Se trata de una forma de gestionar inversiones en la que un gestor, o un equipo de gestores, analiza el mercado y decide qué activos forman parte de una cartera, qué peso tiene cada uno y cuándo conviene realizar ajustes, siempre dentro de la estrategia y la política de inversión del producto. 

Dicho de forma sencilla, la gestión activa no consiste en replicar automáticamente lo que hace un índice, sino en tomar decisiones de inversión basadas en análisis, seguimiento y criterio profesional. Puede aplicarse a fondos de renta variable, renta fija, fondos mixtos o estrategias globales, y permite adaptar la cartera cuando cambian las condiciones económicas o financieras. 

Imagen conceptual de gestión activa con análisis de inversiones y control de riesgos.

¿En qué se diferencia de la gestión pasiva? 

La principal diferencia está en la forma de construir la cartera. 

En la gestión pasiva, el fondo busca replicar el comportamiento de un índice. Su objetivo es seguir de cerca esa referencia, con una composición similar.

En la gestión activa, el gestor puede tomar decisiones distintas a las del índice. Puede dar más peso a ciertos activos, reducir otros o evitar inversiones que no encajen con su análisis o con la estrategia del fondo. 

Ambas formas de invertir pueden tener sentido según el perfil del inversor, sus objetivos y el tipo de mercado. La gestión pasiva aporta seguimiento de la referencia y una construcción más vinculada al índice. La gestión activa añade flexibilidad y capacidad de adaptación, pero sus resultados dependen de las decisiones del equipo gestor, pueden ser inferiores a los del índice de referencia y pueden implicar costes superiores. Toda inversión está sujeta a la evolución de los mercados. 

El papel del gestor

En una estrategia activa, el gestor tiene un papel clave. Su función no es solo comprar o vender activos, sino interpretar información y tomar decisiones de forma continuada. 

Para ello, puede analizar la evolución de la economía, los tipos de interés, la inflación, los beneficios empresariales, la situación de distintos sectores o la calidad financiera de una compañía o emisor de deuda. También revisa que la cartera mantenga una composición coherente con la política de inversión del producto. 

Ventajas y aspectos a tener en cuenta

Una de las principales ventajas de la gestión activa es la flexibilidad. Al no estar obligada a replicar exactamente un índice, puede adaptarse a distintos escenarios de mercado. 

También permite seleccionar activos de forma más detallada. El gestor puede estudiar compañías, bonos, sectores o regiones, y ajustar la exposición de la cartera según las oportunidades y riesgos que identifique. Este enfoque puede utilizarse en mercados como la renta fija corporativa, las pequeñas compañías, los mercados emergentes o los fondos mixtos, con los riesgos específicos de cada caso.

Sus resultados dependerán de la evolución de los mercados, del horizonte temporal, del comportamiento de los activos seleccionados y de los costes aplicados. Por eso, antes de invertir, es importante consultar la documentación oficial del producto, conocer su política de inversión, sus comisiones y su nivel de riesgo, y valorar si encaja con los objetivos y el perfil de cada inversor. 

En definitiva, la gestión activa permite delegar la toma de decisiones en profesionales que siguen los mercados de forma continuada, dentro de una estrategia definida. Esa delegación no garantiza mejores resultados ni elimina los riesgos propios de invertir.


Aviso Legal

Este contenido tiene finalidad informativa y educativa y no constituye asesoramiento financiero, recomendación de inversión ni oferta de contratación de productos financieros. La gestión activa no garantiza mejores resultados y puede obtener una rentabilidad inferior a la de un índice de referencia o a la de otras estrategias. Toda inversión en mercados financieros conlleva riesgos y puede implicar la pérdida parcial o total del capital invertido. La información aquí contenida no sustituye la documentación legal del producto correspondiente..

 

Información importante

Comunicación de marketing. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento ni una recomendación de inversión. La inversión en fondos conlleva riesgos, incluida la posible pérdida parcial o total del capital. Los criterios solidarios/ESG no garantizan rentabilidad ni resultados.

Antes de tomar una decisión de inversión, consulte el folleto y el Documento de Datos Fundamentales (KID) del producto, disponibles en español en la ficha del fondo en nuestra web