Fondos solidarios: cómo nuestras inversiones pueden contribuir a iniciativas sociales
Hay diferentes formas de acercarse a los mercados financieros. Una de ellas consiste en invertir de forma diversificada siguiendo una estrategia definida y gestionada por profesionales. De esa premisa surgen los fondos de inversión.
Estos fondos reúnen las aportaciones de un número elevado de inversores para invertirlas en diferentes tipos de activos siguiendo una estrategia previamente establecida.
De forma general, la tipología de los fondos de inversión suele agruparse en tres grandes categorías: fondos de renta fija, que invierten en instrumentos como bonos u obligaciones; fondos de renta variable, centrados en acciones; y fondos mixtos, que combinan ambos tipos de activos.
Además de esta clasificación, en los últimos años han ganado protagonismo los fondos que incorporan criterios sociales, medioambientales o de buen gobierno (ESG) en sus decisiones de inversión. Entre ellos se encuentran los llamados fondos solidarios.
¿Qué son los fondos solidarios?
De forma general, se denomina “fondos solidarios” a aquellos que, según lo establecido en su documentación, destinan parte de determinadas comisiones o recursos a apoyar proyectos sociales, solidarios o de cooperación.
En muchos casos, estos fondos también aplican criterios de inversión sostenible o responsable. Esto puede implicar que, en su proceso de análisis e inversión, tengan en cuenta aspectos como el cuidado del medioambiente, el compromiso social, las políticas de igualdad e inclusión o determinadas prácticas de gobierno corporativo. El enfoque y el grado de integración de estos criterios pueden variar en función de cada fondo.
De esta forma, algunos inversores pueden considerar, además de los factores financieros, otras características relacionadas con cómo desarrollan su actividad las compañías en las que se invierte.
¿Cómo funcionan?
Los criterios que sigue cada fondo deben recogerse de forma clara en su documentación legal (por ejemplo, folleto y Documento de Datos Fundamentales – KID), que permite conocer la estrategia del fondo y, en su caso, el detalle de las iniciativas sociales o sostenibles que apoya.
Como el resto de fondos de inversión, estos productos están sometidos a controles y requisitos de información establecidos por la normativa aplicable.
En el caso de los fondos solidarios, un elemento relevante es el diseño de la aportación social: qué proyectos se apoyan, cómo se articula la colaboración y cuáles son las condiciones definidas en la documentación del fondo.
Inversión y compromiso social
Los fondos solidarios buscan combinar dos objetivos: aspirar a una evolución financiera acorde con la estrategia del fondo y, al mismo tiempo, canalizar una aportación a iniciativas sociales, en los términos definidos por cada producto.
Por ejemplo, los fondos solidarios de SAM España apoyan proyectos de economía social y cooperación, tanto en el ámbito nacional como internacional, de acuerdo con lo previsto en la documentación de cada fondo. En su proceso de inversión, pueden priorizar inversiones en compañías con determinadas políticas o prácticas relacionadas con el medioambiente, la inclusión social, el desarrollo sostenible o la transparencia.
Al optar por este tipo de fondos, algunos inversores buscan alinear parte de sus decisiones con determinadas prioridades. En todo caso, es importante revisar siempre la documentación del fondo para conocer su estrategia, riesgos, costes y características.
Información importante
Comunicación de marketing. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento ni una recomendación de inversión. La inversión en fondos conlleva riesgos, incluida la posible pérdida parcial o total del capital. Los criterios solidarios/ESG no garantizan rentabilidad ni resultados.
Antes de tomar una decisión de inversión, consulte el folleto y el Documento de Datos Fundamentales (KID) del producto, disponibles en español en la ficha del fondo en nuestra web: https://www.buscador.santanderassetmanagement.es/id/ES0113608006
