Nota de Mercados: Nueva escalada de tensión en la guerra comercial USA-China

La decisión de la administración Trump de imponer nuevas tarifas a China a partir de septiembre ha provocado una respuesta por parte del país asiático en forma de depreciación de su divisa, el yuan, controlada por las autoridades y con un mecanismo de fijación de cambio oficial que no había superado los 7USD/Yuan desde 2008 . ¿Qué esperar ahora?

El anuncio de las nuevas tarifas inicia la subida de tensión

El anuncio de Trump va un paso más allá de lo conocido hasta ahora, ya que por primera vez se pretende gravar a los bienes de consumo, y no solo a los bienes industriales. La amenaza de imposición de estas tarifas llegaría además en el momento en que el mercado espera el segundo recorte de tipos por parte de la Fed, y el propio presidente Trump se ha encargado de colocar al banco central en el centro del tablero de juego. La respuesta de China ‘iniciando’ una fase nueva en la guerra comercial a través de las divisas, su mayor palanca, no se hizo esperar. Además, China anunció que dejaba de comprar productos agrícolas estadounidenses, lo que afecta especialmente a los estados del medio-oeste americano, principal fuente electoral de Trump.

China devalúa, el dólar sigue fortaleciéndose, y el mercado sitúa a la Fed bajo presión.

La estrategia de modificar el tipo de cambio del yuan, aunque moderada en cuantía (la depreciación es de un 2% y ha ido recuperando terreno) ha supuesto mayor presión para la Fed, que se enfrenta ahora a unos mercados que descuentan dos bajadas adicionales de tipos este año, y que dan por segura la actuación del banco central cada vez que sea necesario. El escenario de mayor fortaleza del dólar es el contrario al que Trump ha venido demandando y que está en el origen de las peticiones de bajadas de tipos desde su administración.  Una de las medidas que se han puesto en marcha es la consideración oficial de China por parte de la administración americana como país ‘manipulador de divisas’, algo que se había producido por última vez en la administración Clinton, y que tiene como efecto llevar ante el FMI el análisis de esa manipulación de cara a considerar posibles sanciones (poca probabilidad de que eso ocurra).

Se mantiene la volatilidad, diversificar es la opción más eficiente en este entorno.

Septiembre se perfila como el mes donde muchas de las esperadas noticias tanto de bancos centrales como de tensiones geopolíticas podrían dar un giro definitivo. Con los tipos de interés anclados en Europa,  la posible bajada de tipos en el BCE que se despejará a la vuelta de verano deja sin remuneración efectiva al ahorro durante aún más tiempo, y obliga a diversificar como paliativo de la volatilidad pero también como fuente de valor en la gestión de activos. Los beneficios empresariales se mantienen como principal aval de la renta variable, así como la rentabilidad por dividendo y la escasez de atractivo en la renta fija. Dentro de este activo, la diversificación es también clave, ya que la deuda soberana concentra las compras de los inversores más defensivos mientras que la renta fija privada mantiene el atractivo derivado de la solidez del balance de las empresas y unos resultados que cumplen expectativas. Todo ello teniendo en cuenta las exigentes valoraciones en los bonos y el atractivo valor relativo de la bolsa.

La escalada de tensión entre China y USA, a pesar de no suponer una amenaza importante para el ciclo económico actual,  ha llevado a los mercados a elevar la aversión al riesgo de cara a un mes tan escaso en flujos como Agosto, y previo a las importantes decisiones que conoceremos en septiembre, particularmente por parte de los bancos centrales. En nuestra opinión, mantener una adecuada diversificación es el mejor componente para suavizar la volatilidad y mantener opciones en diversos mercados y activos de cara a la vuelta de verano.

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